jueves, 27 de agosto de 2009

JAMA Y LIBERTAD

Por la libertad de Pánfilo y de los otros 12 millones que viven presos en la isla de Cuba.



lunes, 24 de agosto de 2009

Libertad de expresión.


Foto de Dagui, el día más feliz de su vida.


De los dos temas que están ahora en veremos, parece que la mayoría con deseos de pronunciarse está de acuerdo en la libertad de Pánfilo, el derecho de éste y de todos a la libertad de expresión, sin embargo no todos de acuerdo con el derecho de Juanes. Sé que Juanes no está a favor del gobierno castrista pero hay personas en Cuba que si. Me preocupo ya no sólo por el final de dictadores y con ellos la dictadura, sino que ahora no quisiera que el gobierno que se instale resulten ser otros tiranos que acaben martillando las cabezas de los que no piensen como ellos, imponiendo condiciones de expresión, en fin, ojalá que a esa dictadura le quede un suspiro y podamos ver pronto la verdadera paz y la libertad.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Por la libertad de Pánfilo.

"Lo que no hay que perder de vista es que aquí estamos defendiendo la inocencia de Pánfilo, su derecho, y el de todos los cubanos, a expresarnos libremente sobre nuestra realidad nacional. Condenar a Pánfilo a dos años de cárcel por decir su verdad espontáneamente, o por haber sido manipulado para repetirla luego, es la sola responsabilidad del gobierno de Raúl Castro. Ningún cubano debe estar en la cárcel por "delitos" de opinión." Jorge Salcedo http://salcedodiario.blogspot.com/2009/08/tres-de-campana-y-una-de-polemica.html


lunes 17 de agosto de 2009
Preparativos de Campaña

Lo que sigue a continuación es un esbozo de Propuesta abierta a ser discutida y reformulada por quienes quieran participar, y especialmente dirigida a la comunidad de blogeros cubanos, dentro y fuera de la isla. La intención es diseñar una Campaña que responda adecuadamente a la injusta condena de Pánfilo y al acto de intimidación colectiva cifrado en esa condena.
Agradezco de antemano las sugerencias y la difusión del proyecto, y el apoyo de Enrique del Risco y Alexis Romay, quienes han colaborado conmigo en la elaboración del mismo.

Jama y Libertad

Juan Carlos González Marco, alias Pánfilo, fue condenado en La Habana a dos años de prisión. Su delito no fue, como pretendió el tribunal, estar diez años sin trabajo o ser un peligro social, sino haber dado un testimonio efectivo sobre la crítica escasez de alimentos que vive Cuba hoy.

Es cierto que la escasez de alimentos ha sido un mal endémico en nuestro país durante los últimos 50 años. También es cierto que muchos cubanos han llegado a pasar hambre en épocas recientes. Pero el problema de Cuba no es, nunca ha sido el hambre. El problema de Cuba es que sus ciudadanos no pueden hablar del hambre ni de ningún otro aspecto de sus condiciones de vida de manera pública y honesta.

Cuba necesita jama y necesita libertad. La libertad no es un lujo que uno se da cuando hay jama. La libertad es la posibilidad de producir y consumir jama, y todo lo demás. Es imposible resolver la escasez de comida o cualquier otro problema si la sociedad no puede ni siquiera señalarlos y proponer sin temor sus posibles soluciones.

Lanzamos esta campaña por la libertad de Pánfilo asumiendo en ella también la defensa de los cubanos a expresarnos libremente sobre nuestra situación. Pánfilo lo hizo frente a una cámara en estado de embriaguez. Nosotros vamos a hacerlo con suficiente sobriedad en todos los lugares públicos, dentro y fuera de la isla.

Podríamos nuevamente recoger firmas, protestar o recabar la solidaridad de la opinión pública internacional. Todo ello es necesario, pero sentimos que este acto de intimidación del gobierno también precisa otra respuesta. Por eso hacemos un llamado a todos los cubanos a realizar una acción pública, individual o colectiva, reclamando la libertad de Pánfilo. Esta acción será en sí misma la mejor forma de reclamar el derecho de los cubanos a la libertad de expresión.

Que cada cual elija su estrategia de acción y el mejor modo de documentarla. Nuestra campaña va a ser un testimonio de la solidaridad de los cubanos frente a la injusticia y de nuestra decisión a no dejarnos intimidar.

De manera paralela, vamos a hacer una colecta benéfica para ayudar a Bertha Marco, la anciana madre de Pánfilo. Este es un acto humanitario, sin motivaciones políticas. La colecta se realizará habilitando una cuenta en PayPal o MoneyBookers a nombre de una persona cuyo nombre haremos público y haciendo entrega del dinero a la madre de Pánfilo, ya sea personalmente o a través de una transferencia electrónica.

La campaña dará inicio el próximo 24 de agosto. Las fotos, videos, grabaciones y demás materiales que documenten la acción pública, los pueden enviar a jamaylibertad@gmail.com.
Publicado por Jorge Salcedo en 12:05 p.m.

domingo, 16 de agosto de 2009

Conciertos por la Paz.


Si bien es cierto que en Cuba no hay guerra le vendría muy bien el concierto por la Paz. Y por qué no? Parece que cuando se piensa en un concierto por la Paz lo primero que se nos ocurre es aclarar la ausencia de un conflicto bélico, o pensar en una confabulación política de Juanes con el gobierno de Castro.
Cuba necesita paz para darle solución a los conflictos que vive, sería un gran acierto si se lograran resolver los conflictos mediante una transición pacífica hacia la democracia. Dar un concierto por la paz es dar un concierto por la justicia social que urge para el pueblo cubano. Como decía Martín Luther King: “La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión, sino la presencia de justicia”. Por suerte no todas las cabezas piensan igual por lo que no todas las ideas serán descabelladas, entonces tendremos paralelamente un Concierto por la Paz en Miami el 20 de Septiembre.

viernes, 7 de agosto de 2009

Murió el periodista colombo-cubano José Pardo Llada


Me llamó una amiga colombiana tristísima por la muerte del periodista José Pardo Llada. Según me contó era uno de los periodistas mas queridos por el pueblo colombiano, para ella el mejor de todos, me dijo:
" Su voz era única, un hombre muy sensible, querido, admirado, acá estamos de luto con esta noticia, que pesar..."

Pesar da mi ignorancia. Bueno, para remediarlo me he pasado la tarde leyendo sobre este periodista cubano y les invito a leer esta entrevista sobre su viaje a Cuba después de muchos años de exilio en Colombia.

El Pais (Cali, Colombia)
Noviembre 21 de 2004
Entrevista.

Pardo Llada revela las más secretas sensaciones que tuvo durante su viaje a Cuba

“Sentí lo que hace 40 años no sentía”

Luchando para no llorar “como una zarzamora”, Pardo Llada revivió para El Pais los momentos más emocionantes de este viaje a su isla. Y a su pasado.

¿Qué sensación tuviste cuando te bajaste del avión en Cuba?

Yo creía que al llegar me iba a desmayar, porque yo soy un hombre antiguo y pensaba que bajaba del avión por una escalera. Pero ahora la llegada es por unos túneles, como en todos los aeropuertos del mundo. Allí en inmigración nada me causó impresión. Después me montaron en un taxi, que son los mejores automóviles que hay en Cuba, me llevaron al Hotel Nacional, vi parte de La Habana. Y entonces sí sentí que me moría.

¿Qué recuerdos te trae el Hotel Nacional?

Quería ir a un hotel donde vivía Hemingway que se llamaba Dos Mundos, que era más barato. Allá todos los hoteles son magníficos, es algo que ha hecho en Cuba Eusebio Leal. Él es quien le ha resuelto a Fidel el problema de la reconstrucción de La Habana, no sólo de la vieja. En La Habana hay muchos hoteles hermosos, claro que el más hermoso es el Nacional, porque está frente al mar. Uno de los espectáculos más maravillosos que tiene La Habana es el malecón, como rompen las olas y se levantan. En ese hotel vivieron todos los notables del mundo como Frank Sinatra, Ava Gardner, Baby Ruth. Cuando yo bajaba por aquel viejo ascensor, me sentía como si fuera Marlon Brando. Me quedaba horas en una banca mirando al malecón.

¿Ha cambiado mucho La Habana en todo este tiempo?

La Habana es la misma, pero hay zonas deterioradas. El malecón, por ejemplo, que era una hilera de casas de la misma altura, está deteriorado, qué triste eso. Pero Eusebio Leal, con la ganancia que obtiene del turismo y de los hoteles, ha hecho unas brigadas de reconstrucción donde trabajan miles de obreros. En La Habana hay baches y huecos como en Cali, pero lo positivo es que ves obreros trabajando en todas partes.

¿Qué recuerdos te trajeron los olores de Cuba, según tu memoria olfativa?

Si sigues con esos temas sentimentales, voy a tener que sacarte de aquí- Sentí una emoción tan grande. Tú sabes que yo soy un hombre muy duro para llorar, yo no sé llorar y en La Habana de cuando en cuando me caían las crisis, y me ponía a llorar en las esquinas como las zarzamoras y yo no sabía por qué. Era el peso sentimental de estar en una ciudad donde viví toda mi vida hasta que me vine al exilio.

¿A qué te huele Cuba?

Más que el olor, lo que se siente es el sol, el cielo azul. Caminé por todas las calles de La Habana... Tuve experiencias tremendas. Llegué un día a la Plaza de Armas donde venden libros viejos. Claro, los vendedores no me reconocen, pero había un hombre maduro que se quedó mirándome y me dijo: “Usted es Pardo Llada”, me abrazó y empezó a llorar conmigo. Yo quería salir corriendo porque era un espectáculo deplorable, dos viejos llorando. Entonces él me dice: “Oiga, usted no se acuerda cuando estuvo en el pueblo de Regla, hace 50 años, y del discurso que ofreció”. Y ese hombre me recitó el discurso. Me llamó a los otros, me dio este libro, que escribí en 1960 ‘Memorias de la Sierra Maestra’... Fue algo tremendo.

¿Volviste a la casa en la que naciste?

Yo nací en el pueblo más grande del mundo, que se llama Sabana Grande, que paradójicamente es chiquitico y llegué a La Habana cuando tenía 12 ó 13 años, pero me acuerdo de las casas donde viví. Me fui a ver la casa donde pasé mi infancia, está en buen estado, y cuando la estaba mirando, salió una dama muy elegante -lo que es raro porque la elegancia no es común en Cuba-y se queda mirándome, y me pregunta quién soy, se lo digo y la vieja por poco se desmaya y dice: “Hoy yo vivo en la misma casa en que usted vivió cuando era niño”. Después vi un apartamento donde iba Fidel siempre a almorzar conmigo. En ese entonces yo transmitía mi programa de radio y llegaba a las 2:00 p.m. cuando un día a mi mujer, María Luisa, le llegaron los dolores del parto. Fidel estaba ahí, cargó a mi mujer y fue quien la llevó al hospital. Esas son cosas que no se pueden olvidar, ni a él ni a mí.

¿Cuál de esas visitas te emocionó más?

Las emociones más grandes las sentí cuando visité la Universidad de La Habana. Qué escalinatas, qué espectáculo, este es un monumento a la arquitectura griega. Fue una de mis mayores emociones cuando visité la universidad donde estudié derecho y me senté en la misma banca donde me inicié en los estudios.

¿A qué amigos viste?

Amigos vi pocos, saludé a Alicia Alonso, pues la primera noche fui al Ballet Nacional. Alicia está ciega, pero alguien le dijo que yo estaba ahí, y tuvo la gentileza de mandarme a buscar. Ella es como una reina y me recibió en un salón especial que es para ella y los grandes invitados. Yo creo que por eso mucha gente se enteró de que yo andaba en Cuba y me fueron a ver algunos amigos y amigas, algunos hasta me invitaron a su casa a almorzar. Todos ellos intelectuales, pero viven con una gran modestia y cuando me invitaban me daba cuenta del esfuerzo que hacían y eso me daba una pena...

¿Con la gente que hablaste, la notaste feliz?

No, no creo que sean felices, sólo que se adaptaron a esa vida. Creo que resisten la crisis con gran dignidad. La gente que yo traté no hablaba de política, ni de Fidel. Pero me visitaron dos veteranos comandantes de la Sierra Maestra y me trataron con una cordialidad y un cariño inmensos, al igual que los viejos amigos. Me hicieron sentir lo que no sentía hace más de 40 años.

¿Qué notaste diferente en los edificios y en la gente?

Mucho, ha cambiado de tal forma que creo que no hay posibilidad de que haya regreso. Ese es otro país, otro sistema, otra educación, muy buena por cierto, otra nación, otras costumbres. Lo que noté en la juventud fue una gran cultura. Cualquier muchacha ahí un día que te encuentres en una esquina te habla dos o tres idiomas. Me senté en el parque central, y había un grupo de estudiantes, la mayoría mulatos o negros, porque ahora hay más población de color, y me senté a oír lo que decían y hablaban de qué países en Europa estaban más industrializados, algo increíble.

Hay una actividad cultural intensa. Parece que el Gobierno para darle contentillo al pueblo hace fiestas todos los sábados en todos los barrios y en todos los lugares levantan una tarima y se ponen unos músicos a tocar, la gente a bailar y a tomar cerveza. Yo creo que la mayor parte de los cubanos son músicos, donde quiera que vas hay un trío.

Eso también contribuyó a mi carga sentimental y cuando ya me iba me senté en una de esas butacas de mimbre del Hotel Nacional, llegó un trío que por supuesto no me conocía y empezó a cantar “cuando salí de La Habana”... chico, qué golpe, qué cosa, yo estaba como la zarzamora, llorando por los rincones.

¿Sigue siendo tan bella La Habana?

Me da un poco de pena decir esto, pero para mí no hay ciudad más hermosa en el mundo que La Habana. Es una ciudad que no pueden destruir ni las revoluciones, ni los desaciertos, ni los embargos, no pueden destruir el malecón, el mar, el sol, el Castillo del Morro, todo está allí. La Habana sigue siendo lo que era antes, un poco deteriorada, pero sigue siendo la misma. Aunque yo no fuera habanero, cubano, ni llevara tanto tiempo por fuera, me hubiera maravillado. La Plaza de Armas. El Palacio de Capitanes Generales, no lo hay igual en el mundo, ahí gobernaron por 300 años los gobernadores españoles, luego vivieron los presidentes de Cuba hasta 1925, La Plaza de Armas, qué belleza.

¿La revolución, a la que ayudaste a triunfar, sirvió para mejorarle la calidad de vida al cubano?

No. Hoy existen muchas carencias, el cubano no puede comprar lo que quiere. Por ejemplo, a mí me gusta mucho la natilla, y de bruto, la pedí en dos o tres restaurante y no había, porque los huevos son muy escasos. Hay una frase que indica la actitud del cubano: ‘Hay que resolver’, dicen. El cubano con lo que gana no puede vivir, entonces ellos dicen: hay que resolver y hacen trabajos extras y así se van consiguiendo el dinerito. Viven con dignidad, no hay un limosnero, ni uno. Pero carencias hay muchas. Por ejemplo, hay una gran heladería, orgullo de los cubanos desde hace 50 años, que se llama Copelia, tenía 50 variedades de helados y hoy tiene dos: chocolate y naranja-piña.

¿Te impresionó el hecho de que a los cubanos no los dejen entrar a los hoteles ni a los restaurantes lujosos?

Hoy los cubanos ya pueden entrar en los hoteles, lo que no pueden es hospedarse, pueden entrar a buenos restaurantes si tienen dólares. Viven en sus casas con modestia, sin lujos, y sin comodidades extraordinarias. Una amiga mía muy notable, vive en una casa que es un palacio y aún ahí la comida es limitada. Me daba pena que me invitaran.

¿Saliste de La Habana?

No, no salí, lo mío era caminar. llegué cansadísimo. Caminaba mañana, tarde y noche, a veces tomaba un taxi para que me llevaran a un lugar lejano y me regresaba caminando.

¿Te abordaron las famosas jineteras?

Sí, las jineteras están ridículamente vestidas, porque se ponen todo para llamar la atención. Son limpias, como todos los cubanos. Pero las mujeres no visten bien, sino con lo que pueden vestirse. En Cali se ven mujeres más lindas, quizás porque se pueden arreglar más. Ya no se ven en La Habana esas mulatonas de ensueño que enamoraron a Hemingway y a Sinatra.

¿Los cubanos son conscientes de que la muerte de Fidel está cerca? ¿Qué esperan que pase cuando eso ocurra?

Yo estaba de turista y fui prudente en no poner ese tipo de tema entre mis amigos. Ellos no hablan de Fidel porque él ha pasado a convertirse en una especie de personaje misterioso, del que no se sabe dónde está. Yo creo, es una impresión que no es confirmada, que ellos saben que o Fidel en estos años modifica un poco su política acercándose a la de los chinos o el régimen se hunde. Pero creo que si Fidel se muere, va a producirse una sucesión inmediata. Olvídense los cubanos de Miami que van a llegar al poder. Han pasado 44 años y ese es un país distinto.

¿Haciendo un balance, ha sido más lo que le ha dado la revolución a La Habana, que lo que le ha quitado?

La revolución ha trabajado en tres frentes: la salud, la educación y ha tratado de darle trabajo a todo el mundo, lo que no ha podido ser. Los precios del azúcar han caído, el café no tiene la importancia que tuvo antes.

Y también ha erradicado la delincuencia...

Es cierto. No asaltan, porque no hay qué asaltar, no hay bancos, no hay tiendas. No hay nada qué robar.

En sus propias palabras

“Las iglesias no mantienen llenas, pero va gente. Caminando por La Habana Vieja, los guías mencionan y enseñan lugares por donde estuvo el Papa o hay recuerdo de ello. No creo que sea un fervor religioso como el de antes, pero sí existe la religión católica, no hay ni una sola iglesia que esté cerrada”.

“El otro día dije en algún reportaje que quería morirme en La Habana. No sé por qué dije eso. La verdad es que yo no quiero morirme en ningún lado. Que venga ese espectáculo maluco, que venga donde venga, en Cali o en La Habana”.

“El cubano de Miami y el de la isla no tienen nada que ver. El de Miami está en una sociedad capitalista, de consumo. El de la isla no sabe qué es eso”.

José Pardo Llada, en entrevista con El Pais.

jueves, 6 de agosto de 2009

En la estación (fin del capítulo).



Antes de lograr salir del parque ya frenaba delante de nosotras una patrulla que nos había visto caminar apresuramente.
- carnet de identidad compañeras, decía el policía.

Uno de ellos hablaba desde la patrulla y decía que tenía cuatro ciudadanas y que había una menor de edad, pidió refuerzo y en cuestion de minutos llegaron dos patrullas más. Nos mandaron a entrar en las patrullas.

- Mire, compañero policia - decía mi amiga la nerviosa- yo no me voy a montar ahí porque nosotras no hemos hecho nada, a ver explíqueme por qué? pero y eso? yo no me voy a montar na.
- Mire ciudadana - respondía el policía- nosotros tenemos la orientación de llevarlas a la unidad de policía, tienen que acompañarnos asi que se montan.

Desde el asiento de la patrulla veía como los policias pedían las identificaciones al grupo de amigos que estaban sentados en el parque. También vi como alguien se retiraba después que le entregaron su carnet, se marchaba a su casa tranquilo sin mirar atrás. Hay quienes pensaron que él no podía hacer nada pero yo pensé que era cobarde.

En la estación todo me pareció muy raro porque nadie hablaba del cartel, más bien se dedicaron a regañarnos por estar a esas horas de la noche en la calle. A mí me mandaron a un cuarto separada de mis amigas, tenía un largo banco de madera para mí y no hacía otra cosa que repetir en mi mente las últimas palabras que me había dicho ella: tú no viste nada.
Llegó mi padre a buscarme, sentía mucha culpabilidad sin haber hecho nada. Ya en el carro quería llorar cuando mi padre me dijo: ya pasó, estate tranquila y sin llorar que no vas a resolver nada con eso, aprende de la experiencia.

Al otro día me enteré que una amiga había escuchado que un policía le decía a otro que tenían el reporte; un vecino del parque llamó para denunciar que alguien había escrito en el muro de su casa ABAJO FIDEL, era un muchacho y tenían la descripción de como estaba vestido.

martes, 4 de agosto de 2009

Libertad para Cuba.


A quince años del Maleconazo , PEDIMOS LIBERTAD PARA CUBA.

Encontré los comentarios!!!!

Caballeroooo, qué susto, es que yo me preguntaba pero por qué la gente no comenta en mi blog, será que esta muy malo. Bueno, yo sé que no soy buena escritora pero coño nadie pasa ni de casualidad, y hasta avisé que vinieran a leer, pero bueno esto es voluntario asi que no puedo obligar a los socios a pasar... Y RESULTA, que vengo al escritorio y me encuentro un cartelito que decía que tenía que moderar 24 comentarios, oye pero que alegría me dio ese cartelito que yo no sé ni por qué puse eso de moderar, fue un error que tendré que arreglarlo mañana. En fin, Gracias por pasar y hacerme la media un ratico, oye pero que contenta estoy Caballerooo!!!jajajajaaj